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Seguridad Alimentaria y nuevos hábitos del consumidor

08/10/2015

Seguridad Alimentaria y nuevos hábitos del consumidor

La Declaración Universal de los Derechos del Hombre, en su artículo 25 expresamente reconoce “el derecho de las personas a un nivel de vida adecuado que les asegure (... ) la salud y el bienestar y una alimentación suficiente y sana...”.
Por su parte, la Constitución Española, en su artículo 43, reconoce el derecho a la protección de la salud y exige a los poderes públicos tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios, así como fomentar la educación sanitaria. Y el artículo 51 ordena que: “los poderes públicos garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios, protegiendo, mediante procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos de los mismos”.
La seguridad alimentaria es una cuestión que preocupa cada vez más a los ciudadanos. Pero abordar con rigor una cuestión tan sensible plantea dificultades, ya que las fuentes informativas son muy diversas y, a menudo, hay que hacer frente a opiniones y argumentos erróneos, basados en mitos y tópicos, que aún se encuentran muy arraigados entre los consumidores.
Por eso resulta fundamental educar e informar a los ciudadanos sobre la importancia de la seguridad e higiene de los alimentos, y concienciarles de que, como consumidores, forman parte de esta cadena en la que participan, también, las autoridades, los productores, los industriales y los distribuidores, con los que comparten la responsabilidad de alcanzar la máxima seguridad.
Garantizar la seguridad de los alimentos en los niveles exigidos por los consumidores requiere el compromiso absoluto de los sectores productivo, transformador y comercial. Hay que tener muy en cuenta que alcanzar las máximas cotas de seguridad de los alimentos es una responsabilidad que comparten todos los eslabones que integran la cadena alimentaria, entre los que se encuentran también los consumidores.
Actualmente, en la Unión Europea existen más controles que nunca para garantizar la seguridad alimentaria: una amplia y minuciosa legislación, diversos mecanismos de inspección y control sobre los Estados miembros, redes de alerta y sistemas de control de calidad. Todos ellos tienen como objetivo común la salud de los consumidores, la transparencia informativa y la correcta información sobre los alimentos.
Finalmente, los Estados tienen el deber de proteger la salud de sus ciudadanos, aplicando la minuciosa normativa, cuyo cumplimiento se debe verificar a través de diferentes controles por parte de la Unión Europea y de las Administraciones Públicas de los Estados miembros. En España el cumplimiento efectivo de la normativa alimentaria debe estar garantizado por la Administración central, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos.