La Cadena Agroalimentaria: «Cadena de valor»

23/06/2017
print Compartir:

» Es necesario discernir sobre los mitos y realidades de la cadena agroalimentaria que en muchas ocasiones se producen y que incluso pueden distorsionar la opinión de los consumidores sobre la misma».

La idea de «cadena de valor» tiene uno de los pun- tos de apoyo en los trabajos de Michael Porter que alude a la cadena de valor empresarial, o cadena de valor, refiriéndose a un modelo teórico que permite describir el desarrollo de las actividades de una organización empresarial generando valor al cliente final o consumidor. En la idea y el concepto se incluyen las actividades empresariales y su forma de actuación, tanto las denominadas primarias (producción, logística, marketing de ventas y servicio de postventa…), como las de apoyo (infraestructura empresarial, recursos humanos, desarrollo tecnológico, aprovisiona- miento, etc.) y todas ellas deben estar debidamente coordinadas.

«La Cadena de Valor Empresarial, o Cadena de Valor, es un modelo teórico que permite describir el desarrollo de las actividades de una organización empresarial generando valor al cliente final o consumidor».

«Reparto justo del valor creado en la cadena».

Al respecto, un importante elemento a considerar, al menos por los consumidores es el reparto justo del valor creado en la cadena. En muchas ocasiones, la falta de transparencia, el abuso de posición dominante o los excesivos márgenes comerciales son temas preocupantes que incluso trascienden en muchas ocasiones a los medios de comunicación. Porque lo que se pone de manifiesto en estas situaciones críticas es que puede existir una cadena agroalimentaria, pero ésta no necesariamente siempre es “de valor” siendo necesario discernir sobre los mitos y realidades que en muchas ocasionen se producen y que incluso pueden distorsionar la opinión de los consumidores sobre la misma.

Y en ese sentido, en los últimos años, los mercados agroalimentarios vienen experimentando importantes y fuertes convulsiones. La situación ocasiona serios problemas y, consecuentemente, una presión social para la necesaria búsqueda de soluciones. La conveniente mejora de la transparencia y competitividad en los mercados en general y en el canal agricultor-consumidor, en particular, ha estimulado el debate y estudios sobre la posición de éstos, a la sazón considerados los eslabones más débiles de la cadena, considerándose la necesidad de diagnosticar y mejorar la situación actual.

«Resulta clave evaluar el grado de conocimiento que los consumido- res tienen del proceso de valor de la cadena»

Para ello puede generar, para la determinación, entre otras cosas de elementos como el precio final; un proceso de análisis que, en muchos casos requiere dar respuesta a cuestiones tales como:

  • Si se conocen los gastos que se tienen en cuenta en el precio final del
  • Si se conocen los diferentes pasos que sigue la cadena de producción a consumo
  • Cómo considera que es la diferencia existente entre el producto en origen y en destino
  • Si es justo el precio que se paga al productor y el que paga el consumidor
  • Si se estaría dispuesto a pagar mayor precio si el sobreprecio repercutiera en el agricultor y con qué condiciones
  • Si conoce cómo afectan y en qué medidas ciertos aspectos para la fijación del precio, como son: las condiciones metereológicas, el precio del combustible, el número de intermediarios, si es o no de temporada y la procedencia
  • Quién cree que obtiene mayor margen de beneficios: productor, intermedia- mayoristas, grandes superficies, supermercados, mercados de abastos…
  • Cómo se valora la información que se da del precio del producto y su presentación.
  • Si conoce el concepto de justiprecio en los productos
  • Si conoce el precio de origen de los

Una óptima cadena de valor sería aquella en la que las empresas tienen una visión compartida y metas comunes, formándose para reunir objetivos específicos de mercado para satisfacer las necesidades y demandas de los consumidores. La actuación de la cadena permite tomar decisiones en conjunto así como compartir los riesgos y beneficios. Para ello se necesita tanto los marcos de relaciones estables, como el compromiso de los operadores en la industria agroalimentaria.

«La actuación de la cadena permite tomar decisiones en conjunto así como compartir los riesgos y beneficios»

Así, por parte de la industria, para que sus actuaciones en el ámbito de la cadena sean “de valor”, deben estar siempre dirigidas a tratar de satisfacer a los consumidores a través de una serie de funciones no únicamente productivas, sino también económicas -como la formación del precio final- en la información suministrada, en el análisis de las demandas de los consumidores o en el valor real de la innovación en los productos o procesos que se trasladan al mercado. Pues para dicha industria, los factores que impulsan a la formación de Cadenas de Valor están llamados a constituir verdaderas respuestas de negocios a factores hoy en día fundamentales en el mercado como lo son la seguridad alimentaria, la calidad del producto, la innovación y la diferenciación de los productos puestos en el mercado, la disminución de los llamados sistemas de costos logísticos (embarque, almacenaje, transporte, etc.) o el continuo desarrollo de nuevos mercados.

«Eficiente, sostenible y competitiva»

La cadena de valor moderna, y hoy más que nunca, deber ser eficiente, sostenible y competitiva, moviéndose en esos parámetros. Eficiente, eliminando todo aquello que no añade valor, ni a eslabones ulteriores, ni al consumidor final. Asumiendo que el objetivo es perseguir aquello que es lo mejor para todos, productor primario, industrial, distribuidor y consumidores. Además, en un contexto o escenario de preocupación por la cadena de valor las empresas están obligadas a incrementar los costes de información y de transacción, aprovechando las oportunidades que brindan el proceso tecnológico y el desarrollo de la sociedad de la información. Mejorar la cadena de valor debe conllevar el cercano conocimiento de su gestión y de los factores que la condicionan. Se trataría de poder a la vez crear y compartir el valor añadido en una comunidad de agentes o red alimentaria en la que los márgenes comerciales son una pieza más y no la más importante en muchos casos; de poder en suma identificar los factores que participan en la formación de los precios y el tipo de valor que desea cada eslabón de la cadena.

«Visión compartida y metas comunes, para satisfacer las necesidades y demandas de los consumidores»

En definitiva, una óptima cadena de valor sería aquella en la que las empresas tienen una visión compartida y metas comunes, formándose para reunir objetivos específicos de mercado para satisfacer las necesidades y demandas de los consumidores, pues la actuación de la cadena permite tomar decisiones en conjunto así como compartir los riesgos y beneficios. Y en dicho proceso, los consumidores y sus organizaciones representativas, deben ser, como último eslabón miembro de la cadena de valor esenciales para los distribuidores que optan por estar cercanos al sector “consumidores”, pues acaban resultando fundamentales para el éxito de la misma, desde la perspectiva de la información que aportan. Porque es el consumidor quien debe estar en el centro de todas las decisiones, siendo importante conocer sus necesidades reales y no querer confundirlas (ni confundirles) con invenciones artificiales que no aportan ni añaden valor.

En esa línea se mueve también el trabajo de la Mesa de Participación de Asociaciones de Consumidores, grupo de trabajo constituido por las asociaciones de consumidores CECU, FUCI, UNAE y UCA/CAUCE, junto a Mercadona, que anualmente se ha puesto el reto de realizar una «Encuesta de hábitos de compra y consumo» entre miles de consumidores con el objetivo de conocer mejor el perfil y las inquietudes de la sociedad española y, a partir de los resultados, poder informarle, mejorar su protección y cono- cimiento y fomentar un consumo responsable y sostenible. Y en este trabajo, como no podía ser menos, se ha incluido también conocer la percepción de los consumidores sobre la Cadena de Valor agroalimentaria, aportando las inquietudes sobre esta cuestión.