La IA avanza en el consumo, pero no por igual: la edad y el nivel de estudios marcan una importante brecha
Las personas consumidoras muestran prudencia en involucrar a la inteligencia artificial en sus decisiones de compra. Siete de cada diez consumidores (el 69%) no aceptaba en 2025 una automatización plena de sus compras con IA. Pero su uso está revelando unos patrones claros: a mayor nivel de estudios y en entornos más urbanos se detecta un mayor uso y familiarización con la inteligencia artificial.
El uso de la IA está acaparando toda la atención de instituciones, industria agroalimentaria y asociaciones de consumidores, dada su naturaleza de doble filo: por una parte puede optimizar muchos procesos y, por otra, puede ser una poderosa herramienta de desinformación.
En el lado positivo, un reciente informe de PWC destaca que “los agentes de IA pueden encargarse de gran parte de la ejecución de compras, liberando a los equipos para enfocarse en la estrategia y la creación de valor”, así como “revelar hallazgos clave, reducir riesgos y acelerar las decisiones de abastecimiento y contratación”. También puede ayudar en las operaciones de compras, que “pueden mejorar a medida que los flujos de recepción de solicitudes, abastecimiento y contratos se vuelven más automatizados”.
En el lado opuesto, las asociaciones de consumidores han alertado en recientes entrevistas a la MPAC de su experiencia negativa y riesgos con la IA. Javier Rubio, de UCE Extremadura, afirma que “podemos ser manipulados por algoritmos y creer que compramos libremente”, mientras Sergio Larraga, asesor jurídico en FUCI Aragón-Huesca, sostiene que “existe dificultad para proteger al consumidor en sectores como la IA, criptoactivos y economía de plataformas”.
Solo un 24% de los encuestados en la última Encuesta MPAC se mostraron dispuestos a delegar sin problemas en la IA este tipo de decisiones en 2025, mientras un 31% lo rechazaba de manera tajante. No obstante, será muy interesante conocer la evolución de estos porcentajes en la próxima Encuesta MPAC, dado que existía un 22% que afirmaba que no lo haría, pero que no descartaba hacerlo en el futuro, mientras otro 23% señalaba que su reticencia se debía, principalmente, a su poca familiaridad con estas tecnologías.
Estos datos demuestran que todavía queda mucho por hacer en cuanto a confianza, transparencia y educación sobre estas nuevas tecnologías, tal y como han venido recordando diferentes expertos de asociaciones de consumidores para la MPAC.
Uso muy desigual de la IA por Comunidades Autónomas
La predisposición a permitir que la IA tome decisiones automáticas de compra muestra diferencias muy marcadas entre territorios. El mayor porcentaje de aceptación se registró en Castilla-La Mancha (54%), en la Comunidad de Madrid (53%) y Galicia (49%), donde aproximadamente la mitad o más de las personas encuestadas afirmó que lo haría sin problemas.
En el extremo contrario se situaban Melilla (0%), Ceuta (4%) y Asturias (8%), con una aceptación de esta tecnología muy reducida, por lo que los resultados muestran una implantación muy desigual en el territorio, con una brecha de más de 50 puntos porcentuales entre los niveles mínimo y máximo de aceptación.
A mayor nivel educativo, mayor aceptación de la IA
El nivel de estudios aparece como un factor determinante en el uso de la IA en las decisiones de compra. Las personas con estudios universitarios son las más abiertas a usarla, con un 39% de encuestados dispuesto a permitir que la IA le ayude a automatizar acciones. Este porcentaje desciende al 20% entre las personas que tienen estudios de Bachillerato o Formación Profesional, y desciende todavía más -hasta un 5%- entre las personas que cuentan con estudios básicos.
Cuanto más joven es el consumidor, más acepta la IA
La edad es una de las principales brechas en el uso de la inteligencia artificial en relación a las decisiones de compra, ya que los datos demuestran que, cuanto más joven es el consumidor, más tiende a utilizarla.
Entre los consumidores de 18 y 35 años, más de la mitad -un 57%- permitiría sin problemas que la IA le ayude a tomar decisiones automatizadas. El porcentaje baja en el grupo de edades de entre 36 y 50 años -con un 18%-; un 10% entre el grupo de 51 y 65 años, y apenas llega al 4% entre los mayores de 65 años.
Los datos demuestran la existencia de una gran brecha generacional, de más de 50 puntos, entre las personas más jóvenes y las más mayores en la aceptación de estas tecnologías. Revelan, también, que los menores de 25 años conforman el grupo con mayor potencial para incorporar la IA a sus hábitos de compra y consumo.
Conoce con detalle los hábitos de compra y consumo en España en la última Encuesta MPAC 2025.



