Los diez mensajes que los consumidores envían a la industria alimentaria
Los hábitos de compra y consumo en alimentación cambian cada año debido a cambios en factores como la inflación, la incidencia de las nuevas tecnologías o la situación socioeconómica del momento. La última Encuesta MPAC ha detectado diez mensajes que las personas consumidoras están enviando a la industria alimentaria y que son resultado de la evolución de sus preferencias y de sus decisiones de compra.
1. “El precio sigue mandando sobre lo demás”.
Aunque la calidad sigue siendo importante, el consumidor envía el mensaje de que el ahorro condiciona prácticamente todas las decisiones, incluso las relacionadas con la salud o la sostenibilidad. Cada vez hay más hábitos enfocados a la optimización del gasto y a la eficiencia en el consumo -por ejemplo, en la reducción del desperdicio para aprovechar mejor la comida-, así como cierta apuesta por las promociones. En los últimos años, el ahorro se ha consolidado como el criterio clave, dejando atrás la fidelidad a la marca o la costumbre, que antes eran intocables.
En 2025, el consumidor español se definía por criterios económicos: un 35% elegía productos por precio, superando a la calidad (28%) y a las promociones (17%). El ajuste alimentario por motivos económicos afectaba al 36%, con un impacto mayor en jóvenes (40%+) y desempleados (45%), cifras muy superiores a las de hace cinco años.
2. “Queremos ver innovaciones, pero antes queremos confiar”.
Las personas consumidoras no rechazan la innovación de la industria agroalimentaria, pero no se animan a comprar sólo porque algo sea nuevo o innovador. Desde hace años, la encuesta refleja esta polarización: apertura creciente en perfiles urbanos y activos, frente a indiferencia o recelo en mayores y entornos rurales. Pero al mismo tiempo, la innovación avanza: el 48% prueba novedades, especialmente los menores de 35 años (67%), aunque un 21% sigue siendo cauteloso. Por tanto, la confianza es el verdadero filtro en la decisión de compra, y los consumidores en España analizan más, comparan y son más escépticos y reservados ante mensajes comerciales.
3. “Háblennos claro con el etiquetado”.
Un etiquetado claro, fácil de entender y transparente sigue siendo la gran asignatura pendiente de la industria agroalimentaria. Si bien las etiquetas siguen siendo la opción preferida de consulta e información para los consumidores (56%), casi la mitad de las personas encuestadas (el 48%) creen que siguen siendo confusas o difíciles de entender. En este sentido, el etiquetado digital como el QR es una gran oportunidad para ampliar información de manera clara y transparente.
4. “La sostenibilidad no debería ser un lujo”.
Los consumidores encuestados afirman que valoran la sostenibilidad, pero para 6 de cada 10 hacer una compra sostenible era muy caro en 2025. Además, solo 3 de cada 10 estaban dispuestos a pagar un extra por productos sostenibles. Esta respuesta también abre las puertas a mejorar la formación de las personas consumidoras ya que, en muchas ocasiones, la sostenibilidad requiere de más inversión en fabricar o elaborar un producto.
5. “No es tan fácil influirnos”.
En el contexto de inflación, incertidumbre, sobreinformación y bulos, aparece un nuevo perfil de persona consumidora: más consciente, más crítica y menos impresionable ante el marketing y las opiniones en redes sociales. El consumidor ya no se deja deslumbrar fácilmente: prueba lo nuevo, pero lo analiza con cuidado, filtrando con escepticismo tras la saturación de mensajes de marketing y malas experiencias previas.
En palabras de la coordinadora de la MPAC, Clara Medina, “los consumidores buscan alimentos asequibles, cercanos y de calidad, en un contexto donde el precio sigue condicionando gran parte de sus decisiones. Demandan más transparencia e información comprensible, especialmente en el etiquetado, ya que muchos consideran que sigue siendo confuso o incompleto. También muestran interés creciente por la sostenibilidad, los productos ecológicos y las opciones saludables, aunque esperan que estas alternativas sean más accesibles económicamente. Valoran la proximidad y la comodidad en la compra, pero se muestran críticos ante los mensajes publicitarios, la desinformación y algunas innovaciones que no generan suficiente confianza. Además, están adoptando hábitos más responsables, como reducir el desperdicio alimentario y optimizar el consumo”.
6. “La responsabilidad en sostenibilidad también es de las empresas”.
Tras años formando al consumidor en la necesidad de combatir el desperdicio alimentario y el reciclaje -el 88% de los encuestados manifestaba en 2025 estar comprometida al respecto, un 3% más que en 2024- los consumidores también parecen pedir a la industria agroalimentaria que no traslade todo el esfuerzo al comprador y que mejore sus criterios de sostenibilidad y transparencia.
7. “Queremos alimentación saludable a un precio accesible”.
Los consumidores prefieren los productos frescos, con un claro orden de preferencia: verdura y fruta (94%), carne (91%) y pescado (63%). También se interesan más por productos ecológicos (37%) o libres de alérgenos (31%), aunque la realidad es que aún les cuesta despegar por la barrera del precio.
8. “El supermercado ideal es el más cercano, barato y práctico”.
El supermercado ideal para los españoles no es el más grande ni el más moderno, sino el más cercano, barato y práctico. La rutina urbana y el bolsillo ajustado pesan más que la experiencia de compra o la atención personalizada.
9. “Nos sigue gustando comprar en físicamente”.
En el terreno digital, la compra online gana legitimidad, dado que más de un tercio la valora. La tendencia dibuja un consumidor más abierto y digital, pero cuya decisión final sigue marcada por la confianza y el coste. Pero el comercio online muestra otra tendencia clara: su aceptación social crece más rápidamente que su adopción real. Los jóvenes y la población urbana lideraban las compras online en 2025, mientras que los mayores y las zonas rurales aún se resistían. Las claves del futuro serán la omnicanalidad y la simplicidad logística: quien logre combinar ambos elementos captará la fidelidad del cliente.
10. “Queremos información real”.
La influencia digital y la desinformación son dos caras de la misma moneda. Desde mediados de la década pasada, la encuesta muestra que redes y apps cada vez influyen más en la decisión de compra, aunque también crece el grupo de quienes se declaran inmunes o críticos ante tanta información. Además, los bulos en salud y alimentación se consolidan como el principal terreno de riesgo con la proliferación de dietas milagro, curas imposibles o alertas sanitarias falsas. La credibilidad se ha convertido en la nueva moneda de cambio en el consumo.
Clara Medina concluye que, “en definitiva, las personas consumidoras reclaman a toda la cadena agroalimentaria combinar confianza, transparencia, sostenibilidad y precios razonables para responder a sus necesidades reales”.




