Más informado, más exigente, más consciente: así es el nuevo consumidor en España

27/08/2026

Los resultados de la última Encuesta MPAC muestran que las personas consumidoras tienen comportamientos de compra más conscientes en España. Los factores clave pasan por la efectividad de campañas de formación e información, así como por el trabajo de las asociaciones de consumidores, ya que donde éstas son más activas, las personas consumidoras desarrollan actitudes de compra y consumo más conscientes. 

La Encuesta MPAC evidencia cómo en 2025 las personas consumidoras ya se mostraban más cautas en relación a los bulos en internet sobre alimentación, vigilaban más las fechas de caducidad de los productos, reducían el desperdicio alimentario, intentaban comprar de manera más sostenible -aunque el precio era la principal barrera- y cuestionaban más las promesas del marketing. 

En palabras de Fernando Móner Romero, miembro de la MPAC, “sin duda ninguna comparando los últimos diez años nos encontramos con un consumidor más consciente. Más consciente de que sus hábitos de compra y consumo tienen consecuencias, y que estas pueden ser positivas o negativas. Es un consumidor más formado y preparado para tomar decisiones más consecuentes y responsables”. 

 

Más vigilancia ante la caducidad de los alimentos

La Encuesta MPAC mostró un descenso de los encuestados que afirmaban consumir productos una vez pasada la fecha de caducidad. Por primera vez en muchos años, el índice se situaba por debajo del 50%: en un 46% que afirmaba seguir esta práctica, una cifra, no obstante, aún elevadísima. 

Si bien es cierto que queda mucho por hacer en materia de formación e información, la detección de que el número de consumidores que respeta la fecha de caducidad supera levemente a los que no lo hacen, debe ser un incentivo para que administraciones, industria agroalimentaria y actores implicados sigan trabajando en esta línea.

 

Más conscientes de la manipulación de internet y redes sociales

Tras el etiquetado, internet y las redes sociales se mostraron como las fuentes de información más habituales de consulta para los consumidores, pero parece que que éstos han aumentado su escepticismo ante opiniones de terceros. El 31% de los encuestados -el grupo mayoritario- afirmó no sentirse influido por opiniones e información llegada de internet y redes sociales, y que mantuvo su intención de compra. Entre quienes respondieron de esta manera, el grupo mayoritario fueron los jóvenes, el 36% del total, y por encima de la media poblacional del 31%. Esto podría significar que los consumidores jóvenes son más críticos con lo que leen o escuchan en el mundo digital.

Como curiosidad, más personas que encontraron información positiva siguieron comprando (el 19%) que quienes dejaron de comprar por encontrar información negativa (13%). Por tanto, se desprende que el consumidor podría estar desarrollando un mayor criterio propio al margen de terceras opiniones, aunque también se debe advertir de opiniones sesgadas que pueden manipular a los consumidores desde la positividad.

Al respecto, Fernando Móner Romero destaca que “ha crecido enormemente el apoyo de las asociaciones de consumidores para que la formación e información esté basada en veracidad y no en bulos o desinformación. Se nota que en aquellas comunidades autónomas donde las asociaciones de consumidores tienen peso se refleja en consumidores más concienciados. Y al final, tener consumidores concienciados genera un mayor grado de responsabilidad hacia objetivos de economía circular y protección medioambiental”.

 

Un consumidor más concienciado frente al desperdicio de alimentos 

El desperdicio alimentario es otro de los retos de los consumidores conscientes. El 88% de la población encuestada afirmó en 2025 estar realizando alguna acción para evitar el desperdicio alimentario. La principal forma de reducirlo para el 33% de los encuestados fue aprovechar mejor los alimentos, una tendencia al alza ya que en el año 2024 esta cifra sólo apelaba al 15% de los encuestados. Para otro 28% fue planificar mejor las compras y ajustar mejor la cantidad de las raciones. No obstante, cabe recordar que un 12% de la población manifiesta abiertamente no hacer nada al respecto. 

 

La estabilización de precios trae de nuevo la responsabilidad social y medioambiental

Una vez que la situación inflacionista se ha moderado, y a pesar de la pérdida de poder adquisitivo de las familias por lo sucedido los años anteriores, además de la preocupación por los precios, la responsabilidad social y medioambiental vuelven a estar en la mente de los consumidores. Sobre todo, en aspectos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la contaminación. En muchos entornos, consumir de forma responsable es visto como una muestra de conciencia y compromiso ético. 

El 77% de las personas consumidoras encuestadas se mostraron preocupadas por la sostenibilidad y al 76% le habría gustado contar con un etiquetado donde se viera información relativa a este asunto. No obstante, y aunque a casi a 8 de cada 10 consumidores les preocupaba el cuidado del medio ambiente, sólo 3 de ellos (34%) estaría dispuesto a pagar algo más por productos sostenibles. Y es que los elevados precios de los productos sostenibles siguen siendo una barrera para su consumo. En definitiva, los consumidores quieren que sus decisiones reflejen sus valores, a pesar de que a veces no estén dispuestos o no puedan pagar algo más por ello.

 

Más conciencia de la importancia de tener hábitos saludables

La mayoría de los encuestados, un 74%, consideró que mantenía hábitos de alimentación saludables. Este dato es un arma de doble filo ya que, por una parte, refleja que ha cuajado el mensaje de que una dieta equilibrada también es salud pero, por otra, puede mostrar un optimismo no realista. Por otro lado, y de la misma forma, un 6% consideró que sus hábitos no eran saludables, lo que puede determinar que eran conscientes de sus deficiencias, o bien más autoexigentes. 

 

De una economía lineal a una circular

El consumidor va tomando conciencia de su papel clave para la transición de una economía lineal hacía una economía circular. Para el 35% de las personas encuestadas, separar los residuos orgánicos de los residuos de plástico y de vidrio fue la opción mayoritaria a la hora de contribuir a la reducción de la contaminación medioambiental en 2025.

Reutilizar bolsas de plástico (22%) y utilizar bolsas multiuso (18%) completaron las acciones más populares. Mucho más minoritarias fueron no comprar productos con exceso de embalaje plástico y/o por el tipo de material (6%), el utilizar bolsas compostables (5%) o el comprar a granel para minimizar envases (4%). 

Conoce con detalle los hábitos de compra y consumo en España en la última Encuesta MPAC 2025.