Las dietas milagro, los bulos que más preocupan a los consumidores

12/06/2026

Los bulos y noticias falsas relacionados con las dietas milagro son los que más preocupan a las personas consumidoras de todas las edades, según demuestran los datos de la última Encuesta MPAC de 2025. Concretamente, el 37% de las personas encuestadas, al ser preguntadas sobre qué tipo de fake news en alimentación consideraban más dañina, coincidieron en apuntar a las relacionadas con las dietas milagro, muy por encima de las relativas a la curación o prevención de enfermedades (24%), las falsas alertas sanitarias (20%) y los productos o ingredientes supuestamente dañinos, con el 17%. 

Administraciones, asociaciones de consumidores y medios de comunicación avisan de las consecuencias de las modas de dietas virales, gurús del detox o técnicas no supervisadas de ayuno intermitente, y también de la proliferación de superalimentos que chocan con la ciencia. Recientemente, los pediatras también han alertado de las modas alimentarias que los padres imponen a sus hijos y que generan riesgo de desnutrición. 

La preocupación por saber detectar bulos sobre dietas falsas o milagrosas afecta prioritariamente, además, a todas las franjas de edad. Tanto los más jóvenes como los más mayores marcaron esta inquietud como primera opción. No obstante, los datos muestran grandes diferencias según la edad: la preocupación por las dietas milagro se dispara entre los más jóvenes (40%), quienes se ven más influenciados por modas o búsqueda de validación social, por encima de la media poblacional del 37% a quien le preocupa este tipo de información nutricional sesgada o falsa. En cambio, entre los mayores de 65 años se reparte por igual una idea negativa tanto hacia las dietas milagrosas, como hacia los bulos relacionados con la curación o prevención de enfermedades y las falsas alertas sanitarias. 

 

En palabras de Manuel Martín, secretario general de UNAE, «las etiquetas son nuestra mejor defensa ante los bulos de internet. Es una gran noticia ver que, frente a las dietas peligrosas que circulan en redes, los consumidores estemos volviendo a confiar en lo que realmente importa: la etiqueta del producto. La solución no es prohibir, sino aprender a leer bien qué compramos y fomentar un criterio propio que nos proteja de modas pasajeras. Igualmente es muy positivo que, ante tanta confusión en redes, la gente esté volviendo a fijarse en lo que realmente cuenta: la información del etiquetado. Más que prohibir, el camino es educar y confiar en el criterio de los consumidores para que ellos mismos elijan opciones saludables y seguras”. Añadió que “la tendencia demuestra que, cuando tenemos la información clara en el producto, tomamos mejores decisiones”, por lo que “apoyar una cultura de consumo donde prime la información veraz y la transparencia es la mejor forma de proteger nuestra salud frente a promesas vacías que no se basan en la ciencia”. 

 

Los consumidores priorizan la información de las etiquetas

Pero, ¿dónde buscan información los consumidores? ¿Cuánto influyen internet y las redes sociales en sus intenciones de compra? Los datos demuestran que no tanto como pudiera parecer. Los datos de la Encuesta MPAC muestran que la principal fuente de información a la que acuden es al etiquetado del producto, opción mayoritaria para todas las franjas de edad, sorprendentemente incluso entre los más jóvenes, nativos digitales y mucho más familiarizados con la tecnología.

De hecho, el 56% de las personas encuestadas eligió el etiquetado como fuente principal de información a la hora de comprar un producto de alimentación. Le siguió internet, redes sociales y otros medios digitales -elegidos por el 15%-, las revistas especializadas -el 6%- y la web de los establecimientos, con un 4%. Un 17% afirmó que no busca información previa antes de adquirir un producto de alimentación. 

Contrariamente a lo que se pueda imaginar, los consumidores más jóvenes son quienes más miran las etiquetas de los alimentos -el 66%, bastante por encima de la media general del 56%-, lo que indica su interés por las etiquetas y lo importantes que éstas son para reflejar los ingredientes o composición de los productos. Y, a mayor edad, menos se consultan las etiquetas -sólo lo hace el 48% de los mayores de 65 años, por debajo de la media del 56% general- y menos información se busca, ya que el 30% de los mayores afirma no informarse previamente, por encima de la media general poblacional del 17% que elige no hacerlo. 

Clara Medina, coordinadora de la Mesa de Participación de Asociaciones de Consumidores (MPAC) y directora de Consumo en Mercadona,  afirma que “la alimentación determina, en mayor o menor medida, nuestro estado de salud a medio-largo plazo. Por ello, es importante que al hablar de dietas y sus bulos recordemos que una dieta equilibrada es aquella que aporta los nutrientes que necesitamos. Las decisiones que tomemos en cuanto al qué comemos, cómo lo comemos y cuánto comemos, junto con el ejercicio físico que realicemos, determinará la idoneidad de nuestra dieta”.

 

Influyen más las opiniones online positivas que las negativas

Existe un comportamiento de consumo especialmente relevante en relación a las opiniones llegadas del mundo digital. El 31% de los encuestados -el grupo mayoritario- afirma que no se siente influido por opiniones e información llegada de internet y redes sociales, y que ha mantenido su intención de compra. Entre quienes respondieron de esta manera, el grupo mayoritario fueron los jóvenes, el 36% del total, y por encima de la media poblacional del 31%. Esto podría significar que los consumidores jóvenes son, también, críticos con lo que leen o escuchan en el ruidoso mundo digital.

Como curiosidad, más personas que encontraron información positiva siguieron comprando (el 19%) que quienes dejaron de comprar por encontrar información negativa (13%). Especialmente los jóvenes siguieron comprando cuando encontraban información positiva (el 30%) mientras este dato baja sensiblemente entre los mayores de 65 años, que suponen apenas un 9%. Por tanto, se desprende que el consumidor podría estar desarrollando un mayor criterio propio al margen de terceras opiniones, aunque también se debe advertir de opiniones sesgadas que pueden manipular a los consumidores desde la positividad.

Conoce con detalle los hábitos de compra y consumo en España en la última Encuesta MPAC 2025.