Los españoles quieren comer mejor, pero no siempre pueden hacerlo

16/10/2025

Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, una fecha para reflexionar sobre cómo nos alimentamos, qué papel juegan nuestras decisiones de compra y cuál es el nivel de dificultad, hoy en día, de mantener una dieta saludable y sostenible. En España, el panorama alimentario está en transformación constante, marcado por la inflación, la conciencia medioambiental y un creciente interés por el bienestar.

 

Entre la intención y la realidad

Los españoles quieren comer mejor, pero no siempre pueden hacerlo. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aproximadamente el 8 % de la población española no puede permitirse una dieta saludable, en términos del coste mínimo requerido frente a presupuesto. El dato positivo es que España es de los países con menor tasa de población en esa condición.

Asimismo, la Encuesta de la Mesa de Participación de Asociaciones de Consumidores (MPAC) recoge que el 81% de los consumidores modificó sus hábitos de compra en 2024 para adaptarse al aumento de precios. Un 12% también redujo su gasto en alimentación y un 8% diversificó sus compras entre diferentes establecimientos. El mismo estudio indica que el 39 % de los consumidores se siente vulnerable en materia alimentaria, y la mayoría atribuye esa sensación al impacto de la inflación. En resumen, comer bien, para muchos, se ha convertido en un reto económico.

Por otro lado, los datos más recientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) revelan que en 2024 el volumen total de alimentos y bebidas consumidos (dentro y fuera del hogar) alcanzó los 30.668 millones de kilogramos/litros, apenas un descenso del 0,2 % respecto a 2023; sin embargo, el gasto creció un 2,4 %, hasta los 119.667 millones de euros. En otras palabras, aunque comemos casi lo mismo, lo hacemos pagando más.

 

Alimentación sostenible

No dejar a nadie atrás, el lema del Día Mundial de la Alimentación, se relaciona directamente con la necesidad de promover dietas saludables y sostenibles. En España, los consumidores muestran cada vez mayor interés por productos de proximidad, de temporada, y por reducir el desperdicio. Según el MAPA, en 2024 el desperdicio alimentario disminuyó un 4,4 %, la mejor cifra de los últimos años

Sin embargo, la distancia entre intención y realidad persiste. Si bien la mayoría de consumidores valoran la sostenibilidad, el precio tiene mucho peso a la hora de llenar la cesta de la compra. Esto sugiere que la alimentación sostenible, aunque deseada, todavía no es, en general, una realidad. En la misma línea, la tendencia del consumo a mantenerse estable, pero con mayor gasto, según los datos del MAPA, es otra muestra de que elegir ‘lo mejor’ cuesta más. 

 

Comer sano

En lo que respecta a la alimentación saludable, los datos sugieren que la tendencia del consumidor sigue el mismo patrón que lo visto anteriormente. Es decir, el deseo de consumir más alimentos saludables choca con las barreras económicas. La Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE) para 2024 dice que el gasto medio por persona fue de 13.626 euros y que los hogares con menores ingresos dedican más del 60 % de su presupuesto a vivienda, agua, electricidad, gas y alimentos y bebidas no alcohólicas. También el sondeo de la MPAC advierte de que un 34 % de los encuestados afirma no poder adquirir alimentos saludables debido al coste. De nuevo, una parte significativa de la población ve limitada su capacidad de elección alimentaria por motivos económicos.

Asimismo, los citados informes del MAPA señalan que, aunque el volumen consumido varía poco, los precios suben, lo que puede afectar la calidad de lo que se compra: menos fruta o verdura, más productos procesados y opciones más accesibles económicamente. Este desequilibrio entre lo deseable (dieta mediterránea, alimentos frescos) y lo asequible es algo clave.

Cambios

No solo cambia lo que se compra, sino también el dónde. En 2024, los supermercados siguen siendo el canal mayoritario, pero los formatos y preferencias evolucionan. Por ejemplo, el porcentaje de compras online crece, aunque desde niveles bajos. El comercio electrónico en alimentación apenas representa el 2,2 % en España. También la Encuesta MPAC muestra que el formato de supermercado sigue siendo el preferido por el 62 % de los consumidores. Pero la compra online avanza: el 68 % la valora positivamente, aunque solo el 40 % la utiliza actualmente. 

Esta diversificación de canales puede favorecer el acceso y la capacidad de elección (mayor accesibilidad, promociones, surtido más amplio, etc.), pero al mismo tiempo plantea desafíos (logística, costes, digitalización…) que impactan en la equidad del acceso a alimentación saludable por motivos de poder adquisitivo o de lugar de residencia (rural, urbano).

 

Concienciación

La conciencia alimentaria está creciendo: los consumidores españoles exigen más información, mayor transparencia, más opciones saludables y más sostenibilidad. Pero los retos son estructurales. El coste sigue siendo la principal barrera, y el ritmo de vida y la falta de tiempo para cocinar favorece opciones rápidas, pero menos saludables.

El Día Mundial de la Alimentación es una ocasión para recordar que el derecho a una alimentación adecuada no debería depender del poder adquisitivo. Para avanzar, se necesitan políticas públicas que promuevan educación nutricional, acceso a productos asequibles frescos, incentivos al comercio local y apoyo al sector primario. Además, la unión de objetivos individuales, empresariales y públicos es clave para que Alimentar al mundo de forma sostenible no se quede en un lema, sino que se traslade efectivamente a la realidad.

Los hábitos de compra y consumo están en constante evolución y así lo acreditan los datos. Pero detrás de cada porcentaje hay historias: familias que ajustan su gasto, jóvenes que prefieren productos ecológicos y se abren a nuevas opciones y personas mayores fieles al mercado de barrio. Por todos ellos, el Día Mundial de la Alimentación nos invita a mirar más allá del plato y preguntarnos qué futuro queremos construir a través de lo que comemos. Si la comida es salud, cultura y sostenibilidad, cada elección cuenta.