Más de la mitad de los consumidores no se consideró vulnerable en España en 2025
Un tercio de los encuestados por la MPAC dijo sentirse vulnerable por tener un nivel de renta bajo.
La mayoría de los consumidores no se considera vulnerable en España. Concretamente, el 59% de las personas consumidoras preguntadas al respecto en la última Encuesta MPAC de 2025 afirmaron no sentirse vulnerables, lo que supone, además, un descenso de la autopercepción de vulnerabilidad del 6% en relación al año anterior.
En paralelo, un tercio de las personas encuestadas sí dijo sentirse vulnerable, hecho que en su mayoría atribuyeron a tener un nivel de renta bajo. Además, factores como la formación académica y la adopción gradual de nuevas tecnologías generaron cierta inseguridad entre una parte de la población el año pasado. Este último factor es muy importante, dado que las compras online y las gestiones digitales de banca y de contratación de servicios son cada vez más habituales en el día a día.
¿Qué se considera una persona consumidora vulnerable?
La detección y reconocimiento de las personas consumidoras vulnerables ha sido uno de los grandes éxitos de las asociaciones de consumidores de los últimos años, derivando en la Ley 4/2022 que protege a los consumidores en situación de vulnerabilidad social y económica en España. Esta ley definió, por primera vez, a la persona consumidora vulnerable como “aquellas personas físicas que, de forma individual o colectiva, por sus características, necesidades o circunstancias personales, económicas, educativas o sociales, se encuentran, aunque sea territorial, sectorial o temporalmente, en una especial situación de subordinación, indefensión o desprotección que les impide el ejercicio de sus derechos como personas consumidoras en condiciones de igualdad”.
En palabras de Fernando Móner, miembro de la MPAC, “la vulnerabilidad es un concepto todavía muy jóven para ser bien interpretado por las personas consumidoras, que principalmente lo achacan a la renta. El concepto de vulnerabilidad es mucho más amplio y, sobre todo, puede ser muy cambiante en base a circunstancias concretas como las vividas hace cuatro años con las consecuencias de la invasión de Ucrania, la propia pandemia o circunstancias personales más concretas”.
Vulnerabilidad por lugar de residencia
Por cuestión de renta, los consumidores que se percibían más vulnerables en 2025 residían en Extremadura (30%), Melilla (23%) y las Illes Balears (23%), mientras que aquellos consumidores que se sentían menos vulnerables vivían en la Comunitat Valenciana (6%), la Comunitat Foral de Navarra (8%), en la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia (ambas con un 9%).
La vulnerabilidad crece con la edad, donde la brecha digital afecta más que una renta baja
La percepción de vulnerabilidad fue mayor a medida que incrementaba la edad de la persona encuestada. Alrededor del 23% de las personas preguntadas de 18 a 35 años se consideró consumidor vulnerable, frente a algo más de un 45% en el caso de los mayores de 65 años, siendo las mayores diferencias por desconocimiento de las nuevas tecnologías en primer lugar y, por nivel de renta baja, en segundo lugar.
El sentimiento de vulnerabilidad por “desconocimiento de las nuevas tecnologías” fue mínimo en los grupos más jóvenes (3% en 18-35) pero creció en las generaciones mayores, alcanzando el 12% en el de más de 65 años.
Vulnerabilidad por nivel de estudios
Los datos nos revelan una clara correlación entre el nivel de estudios y la percepción de vulnerabilidad de los consumidores. Las personas con estudios básicos afirmaron sentirse más vulnerables, especialmente por razones económicas y de formación, y a medida que aumenta el nivel formativo la percepción de vulnerabilidad disminuyó, pasando de sólo un 27% el porcentaje de los que no se consideraban vulnerables en los de estudios básicos a un 81% entre los universitarios.




