Cristina Giagnotti (FUCI Aragón): «Trabajamos para que los consumidores sepan identificar mensajes engañosos»
DIÁLOGOS MPAC CON ASOCIACIONES DE CONSUMIDORES.
FUCI es una federación de ámbito estatal fundada en 1986 que defiende y promociona los derechos de los consumidores y usuarios. Cristina Giagnotti es responsable del Área de Formación en Aragón, desde donde coordina programas educativos dirigidos a universitarios, estudiantes de FP y centros de educación de adultos. Su trabajo se centra en formar consumidores críticos e informados, especialmente en consumo responsable, economía circular y gestión de residuos. La FUCI, además, participa en la Mesa de Participación de Asociaciones de Consumidores con Mercadona, comprometidos con los diálogos entre organizaciones de consumidores.
¿Cuáles son los principales objetivos de FUCI Aragón?
Los principales objetivos son continuar defendiendo los derechos de los consumidores más vulnerables, proporcionándoles herramientas y conocimientos que les permitan tomar decisiones informadas. También ampliar el alcance del programa de formación FUCI: Consumo Responsable y Medio Ambiente: gestión de envases y reciclaje. Economía circular en universidades, centros de FP y centros de educación de adultos de Aragón. En paralelo, mantenemos el el concurso que premia los mejores proyectos estudiantiles, ofreciendo oportunidades formativas y laborales en el sector medioambiental, además de reforzar nuestra participación en la Mesa de Participación de Asociaciones de Consumidores (MPAC) y aprovechar los resultados de la Encuesta de Hábitos de Consumo para diseñar acciones formativas más adaptadas a las necesidades reales de los ciudadanos.
¿Cuáles son los mayores retos a los que se enfrentan?
Uno de los retos principales es llegar a los colectivos más vulnerables que tienen menos acceso a información de calidad sobre sus derechos como consumidores. También nos enfrentamos al desafío de hacer comprensibles conceptos como la economía circular o la gestión de residuos para públicos muy diversos: desde jóvenes universitarios hasta personas adultas con distintos niveles formativos. Otro reto importante es combatir la desinformación en un entorno donde la publicidad engañosa y los bulos circulan con facilidad, especialmente en redes sociales. Necesitamos formar consumidores capaces de verificar información y tomar decisiones basadas en datos contrastados, no en modas o mensajes comerciales poco transparentes.
¿Qué aspectos de la actualidad son los que más le preocupan con relación con el área de trabajo de su asociación?
Me preocupa especialmente la brecha digital y formativa en materia de consumo responsable. Muchas personas, sobre todo mayores y colectivos con menos recursos, quedan excluidas de información esencial sobre sus derechos. También me inquieta la falta de educación medioambiental práctica: se habla mucho de reciclaje y sostenibilidad, pero falta formación real sobre cómo gestionar envases, qué es realmente la economía circular y cómo aplicarla en el día a día. Por último, veo con preocupación cómo la publicidad engañosa y el greenwashing confunden a los consumidores, que creen estar tomando decisiones sostenibles cuando en realidad no es así. Por eso nuestro programa formativo es tan necesario: ofrece herramientas concretas y verificables.
¿Cómo afecta la desinformación o publicidad engañosa a las decisiones de compra?
La desinformación y la publicidad engañosa generan consumidores desorientados que toman decisiones que no se ajustan a sus valores ni necesidades reales. Por ejemplo, muchos productos se venden como «ecológicos» o «sostenibles» sin cumplir criterios verificables, lo que lleva a las personas a pagar más por algo que no aporta el beneficio prometido. Esto genera desconfianza y frustración. Además, la desinformación sobre cuestiones como el reciclaje provoca que los esfuerzos ciudadanos no sean efectivos: la gente separa residuos incorrectamente porque no tiene información clara y contrastada. En este sentido, desde FUCI trabajamos para que los consumidores sepan identificar mensajes engañosos, lean etiquetas con criterio y exijan transparencia. La formación es la mejor defensa contra la manipulación comercial.

