El III Encuentro MPAC reúne a expertos e instituciones para analizar el presente y futuro de la alimentación

18/06/2026

La Mesa de Participación MPAC ha celebrado hoy, en las instalaciones del Consejo Económico y Social (CES), su III Diálogo entre Consumidores, en el que se ha abordado el presente y futuro de la alimentación. El encuentro, clausurado por el Director General de Alimentación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, José Miguel Herrero; y por la Subdirectora General de Nutrición de AESAN, Almudena Rollán; que han destacado el papel de la MPAC para incorporar al diálogo las perspectivas de las necesidades de la ciudadanía, ha permitido poner de manifiesto el firme compromiso de la industria alimentaria con la alimentación saludable y sostenible y enfrentarse a la necesidad de abordar la cesta de la compara de otra manera, dado que más que un gasto es una inversión en salud y sostenibilidad. 

Los participantes en el encuentro también han coincidido la importancia de seguir apostando por la educación, elemento fundamental en la toma de decisiones correctas y en el mantenimiento de una alimentación saludable, que además de una educación temprana requiere hábitos específicos y conocimiento del contexto. Asimismo, han subrayado que el etiquetado sigue siendo una de las herramientas principales de información para el consumidor, por lo que sigue urgiendo hacer todos los esfuerzos necesarios por formarles y educarles en el entendimiento de esta etiqueta y, paralelamente, por seguir introduciendo mejoras en dirección al etiquetado ideal. 

El III Diálogo entre Consumidores también ha permitido hablar de un tema crucial, el de los precios de los alimentos y su formación. En este sentido, los participantes han destacado que hay necesidad de generar confianza en este proceso, algo que sólo se consigue con formación y transparencia, comunicando más y difundiendo de la manera más sencilla y directa posible.

Colaboración público-privada: «cuando la administración, la sociedad científica y los consumidores van de la mano, se logran los objetivos con mayor facilidad»

Silvia Martín, Directora Normativa y Seguridad Alimentaria de ASEMAC, ANDI y AENE, ha asegurado que el consumidor está cambiando y actualmente pide productos seguros, sostenibles, convenientes y asequibles. En su opinión, no es fácil combinar todas estas realidades y los consumidores cada vez priorizan por salud y seguridad, pero también planificación. Los jóvenes, por ejemplo, persiguen ahorro de tiempo, pero también aproximarse a la dieta mediterránea. Por ello, ha manifestado, “el reto es responder a estas demandas sin perder de vista algo fundamental: que los productos sean accesibles”

Para Silvia Martín «a veces hablamos de alimentación saludable en términos abstractos, olvidando que los hábitos alimentarios se producen con productos concretos». Además, ha incidido en que «desde la industria llevamos tiempo trabajando en formulación y, en el marco de la estrategia NAOS, disminuyendo ingredientes concretos, como por ejemplo la cantidad de sal en el pan». A este respecto, la experta ha manifestado que los compromisos alcanzados «exigieron trabajos previos porque el trabajo de reformulación es un trabajo complejo pues hay determinados alimentos, como el pan, en los que la sal tiene, además del sabor, una función técnica. Es complejo porque hay que reducir los nutrientes que no se necesitan, pero hay que mantener la seguridad alimentaria, el sabor y los nutrientes para que el consumidor lo quiera». 

Gracias a este «trabajo invisible», la industria está desarrollando nuevos productos para necesidades concretas y alternativas para consumidores con necesidades específicas. Pero, en cualquier caso, ha añadido, «es imprescindible la colaboración público privada para seguir avanzando porque cuando la administración, la sociedad científica y los consumidores van de la mano, se logran los objetivos con mayor facilidad».

La Directora Normativa y Seguridad Alimentaria de ASEMAC, ANDI y AENE ha reivindicado el papel de la industria en este ámbito, al asegurar que «en este contexto, la industria puede aportar innovación, reformulación, tecnología, capacidad logística. Hemos, como industria, de mantener la confianza del consumidor. Tenemos que dejar de desinformar con tanta sobresaturación de información. Deberíamos buscar una información más precisa y sencilla. Y, sobre todo, mantener el acceso a la mayor parte de los consumidores a los productos sanos y seguros porque si no, todos habremos fracasado. Porque la la alimentación saludable y sostenible no se consigue enfrentándonos a consumidores, sino colaborando con ellos y a través del marco regulatorio de las Administraciones Públicas. Es una oportunidad para todo el conjunto de la sociedad», ha concluido.

El etiquetado frontal, aunque insuficiente, es una oportunidad para que la industria alimentaria sigua innovando… en un “mundo” en el que quien decide es el consumidor

Según Montaña Cámara, Catedrática del Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la UCM, «actualmente los alimentos son accesibles y lo que ha cambiado es nuestro orden de prioridades, pues le queremos dedicar cada vez menos recursos y que sean mejores». Además, ha asegurado que «tiene que haber más compromiso en este sentido por parte del consumidor» y ha alertado de que «el hecho de que haya más variedad y más accesibilidad hace que nuestras decisiones no sean siempre las más adecuadas, lo que incide a veces negativamente en nuestra salud».

Para Montaña Cámara, y en relación con la relación existente entre la alimentación y la salud, los problemas han cambiado mucho. Concretamente, antes provenían de la baja disponibilidad de los alimentos, mientras que hoy los desequilibrios se encuentran, por ejemplo, en la ingesta de sal y de algunos otros nutrientes, en particular grasas, azúcares o fibras, que son los principales factores de riesgo prevenibles de las enfermedades no transmisibles.

De ahí, ha destacado, la llegada del Etiquetado Frontal (Front-of-package nutrition labelling systems (FoPL), que se está incorporando de manera voluntaria en diferentes países. Y es que para esta catedrática «la necesidad urgente de dietas saludables ha elevado la conciencia pública, moldeando nuevas demandas de los consumidores y creando un conjunto complejo de expectativas, lo que convierte al etiquetado nutricional en una herramienta para promover dietas saludables, facilitar a los consumidores la comprensión de los valores nutricionales e impulsar la reformulación»

Si bien, esta herramienta no es una panacea, pues su voluntariedad se mantiene en una «zona gris» y muchas veces la industria la incorpora porque impulsa su presencia en los lineales, Montaña Cámara ha incidido en que cualquiera de estos etiquetados ha de cumplir tres principios básicos, concretamente «no tender a la mala interpretación, no ser ambiguo o confuso, y estar basado en evidencias científicas». Unos principios que, además, chocan con el hecho de que las herramientas existentes (Who Europe Model, NutriScore, Trafficlight o FDA & EPSA) están basadas en el desarrollo de algoritmos, algoritmos que son diferentes para bebidas y alimentos sólidos y que, además, al no medir composiciones y depender de la adjudicación de puntuaciones, se pueden pervertir. 

De esta manera, y entre sus carencias, Montaña Cámara ha resumido que, aunque se basan en criterios nutricionales, no todos reflejan la calidad nutricional; que para tener éxito bajo la normativa de etiquetado frontal, la industria debe rediseñar la receta y la matriz, potenciando los componentes favorables para la salud; y que los algoritmos no logran capturar la complejidad fisiológica de los bioactivos de origen natural.  Por todo ello, ha concluido que «si bien el etiquetado frontal es insuficiente, para la industria la estrategia óptima no es resistirse a los algoritmos, sino reformular para ofrecer un producto nutritivo, saludable y seguro». Y es que en opinión de la catedrática de la UCM «para la industria alimentaria estos sistemas de etiquetado pueden ser un estímulo para innovar», al tiempo que ha advertido que, aunque la industria pudiera hacer un esfuerzo para adaptar sus fórmulas, no hay que olvidar que al final es del consumidor de quien depende la elección.

Una realidad sobre nuestra cadena alimentaria: La alimentación en España está siempre varios puntos por debajo de la UE

Felipe Medina, Secretario General Técnico de ASEDAS, ha centrado su exposición en desmontar los que, en opinión de la patronal de supermercados, son los seis mitos relacionados con la Cadena Alimentaria en España. El primero de ellos, el de que «la alimentación en España es cara y los precios no dejan de subir», algo que se contradice con los datos, pues esto solamente ha sucedido en 2007 y en 2022. De hecho, y pese al encarecimiento de los productos en origen, los precios de alimentación en España, ha asegurado, «están siempre varios puntos por debajo de la UE, concretamente entre 5 y 7 puntos, dado que somos un país productor y contamos con una industria alimentaria excepcional». Por ello, ha añadido, «no tenemos un problema de PVP en España» y ha coincidido con Montaña Cámara en que lo que ha cambiado son las prioridades del consumidor, pues en realidad «disponemos de una competencia muy amplia y diversa, lo que hace que los PVP sean ajustados y competitivos”.

El segundo de los mitos desmontados por Felipe Medina ha sido el de que “en la cadena alimentaria hay muchos intermediarios”, cuando en realidad, según su opinión, “nuestra cadena es eficiente y a la vanguardia en muchos aspectos, tal y como se vio en el Covid, pandemia en la que España y Canadá fueron los países con menores roturas de stock”. El Secretario General Técnico de ASEDAS ha dicho que es igualmente falso que «los márgenes de los supermercados sean muy elevados«, tercero de los mitos, cuando la realidad demuestra que el sector del comercio opera con márgenes especialmente bajos y el de alimentación más, tal y como reflejan las cuentas de resultados de las 50 mayores empresas de distribución, que arrojan un margen medio es del 1,96%.

Otro de los mitos rebatidos por Felipe Medina ha sido el de que «3 o 4 empresas de supermercados tienen 50% de la cuota de mercado y forman oligopolio», según él un bulo persistente que carece de fundamento. De hecho, y de acuerdo con los datos reales, España es el país menos concentrado de la UE en el sector de la distribución y los 5 primeros tienen el 49%, pero solo de la distribución organizada, no del mercado total, incluyendo los comercios minoristas. Además, ha de tenerse en cuenta que un tercio del gasto en alimentación se hace fuera de casa y los dos tercios restantes en el hogar. De esta manera, y con los datos aportados, de esos dos tercios, por tanto, un 75% es distribución organizada, lo que llevaría esa cuota inicial de los cinco primeros operadores no al 49%, sino al 25%, en un mercado, el español, en el que hay una competencia muy grande, como demuestran las más de 400 empresas de distribución existentes.

En cuanto al quinto mito, el que asegura que «las herramientas habituales para analizar la formación de precios en la cadena son fiables«, Felipe Medina considera que hablar del incremento en porcentaje de un producto desde el origen al punto de venta no dice gran cosa, cuando además se extrae directamente de la ecuación el hecho de que hay 2,5 millones de personas que trabajan en el sector de la alimentación, al que cada eslabón aporta valor. De la misma manera que ha concluido que el sexto mito, el de que «los supermercados son los enemigos de los agricultores« también es una falacia, bulo que suele difundirse también al hablar de PVPs cuando las variaciones de precios en origen están totalmente correlacionadas con los PVPs y se trasladan de forma suavizada y con retraso. «Los supermercados son parte de la solución de algunos problemas que tienen los agricultores. No son el problema», ha concluido.