¿Superalimento, producto eco o noticia ‘fake’? Radiografía del bulo en la alimentación en España

30/07/2026

Los bulos y las noticias falsas sobre alimentación son uno de los principales problemas que detectan las instituciones, la cadena agroalimentaria y las asociaciones de consumidores en los últimos años. Además de la problemática con las dietas milagro y las modas de alimentación virales, la desinformación también se extiende a la propagación, intencionada o errónea, de falsas propiedades y beneficios de distintos alimentos o productos.

Desde la MPAC hace tiempo analizamos y hemos desmontado algunos de los bulos más virales, que mezclan marketing con creencias populares muy arraigadas que pasan de generación en generación. Es el caso, por ejemplo, de quienes consideran que el laurel es un superalimento, que la carne cultivada es mejor que la auténtica, que el alcohol es digestivo o que la leche produce mucosidades en los niños, entre muchos otros.

 

Radiografía del bulo en alimentación en España

La última Encuesta MPAC realiza una radiografía muy detallada sobre la incidencia de los bulos de alimentación en España. Por lugar de residencia, en la Comunidad de Madrid y en Catalunya preocupan más las noticias falsas relacionadas con las dietas milagro (superando el 40%). En cambio, en comunidades como Galicia o Castilla y León, generan más inquietud las alertas sanitarias.

Por edad, los consumidores encuestados de mayor edad se preocupan más por los bulos relacionados con la curación o prevención de enfermedades (31%) y las alertas sanitarias (27%). Y en los hogares de más miembros aparecen con más fuerza las falsas alertas sanitarias (hasta un 23%), quizás porque la información circula y se comenta más en entornos familiares amplios.

Las diferencias sobre por qué canal llega el bulo hasta el consumidor también tiene notables diferencias entre el ámbito urbano -donde pesa más el impacto de internet y nuevas tecnologías- y el rural, donde la menor exposición digital rural se compensa con un mayor eco de rumores de salud:

Además, a mayor nivel educativo, más identificados están los bulos sobre dietas (43% en universitarios), mientras que, en niveles básicos, pesan más los de curas milagrosas. Esto indica una mejor capacidad crítica en ciertos públicos, pero también mayor exposición digital:

En palabras de Juan Moreno, miembro de la MPAC, “nadie discute ya que la desinformación y los bulos relacionados con la alimentación y el gran consumo son un problema creciente y en este sentido los expertos sugieren que combatir esta problemática requiere más comunicación ciencia y educación para las personas consumidoras y usuarias. No en vano, la propagación rápida de bulos y noticias falsas en el sector es una preocupación, tanto para las autoridades alimentarias, como para los especialistas. Por su grave repercusión, la lucha contra los bulos y la desinformación maliciosa en este ámbito alimentario es crucial para garantizar el funcionamiento correcto, justo y democrático de la sociedad y de sus mercados y en el ámbito de la protección de los consumidores su incidencia afecta tanto a las decisiones de compra, como a su salud, su confianza en las instituciones y su capacidad para distinguir información fiable».

La última Encuesta MPAC también reveló la inquietud de la población con respecto a los bulos, que si bien no es un fenómeno nuevo, sí es persistente. Desde mediados de la década pasada, la Encuesta muestra que internet y redes sociales cada vez influyen más en la decisión de compra, aunque también crece el grupo de quienes se declaran inmunes o críticos ante tanta información. En la Encuesta de 2025, los consumidores apuntaban a que su máxima preocupación sobre desinformación giraba en torno a las dietas milagro (para un 37%), seguidas de las noticias falsas relativas a la curación o prevención de enfermedades (24%); las falsas alertas sanitarias (20%) y los productos o ingredientes supuestamente dañinos, con el 17%.

Productos bio, eco y artesanos

Los llamados superalimentos, los productos supuestamente artesanos, bio o eco que proliferan en internet y redes sociales prometen unos beneficios que podrían no ajustarse a la realidad. En el caso de los superalimentos, desde hace años los expertos señalan la farsa de atribuir súperpoderes a la comida. Y si bien existe una legislación concreta para poder usar la denominación eco, regulada en España desde finales de los años 80, ésta todavía no es tan contundente en relación a los productos artesanos, que prometen unas materias primas y unos procesos de elaboración tradicionales que podrían no ajustarse a la realidad y ser meras estrategias de marketing.

Pero estas estrategias de venta fraudulentas se apoyan en las tendencias de consumo. La última Encuesta MPAC apunta el creciente interés de la población sobre los productos ecológicos. En 2025, un 12% más de consumidores dijo haberlos comprado, después de unos años sin apenas movimiento. Cada vez atraen más por su imagen de ser saludables y respetuosos con el planeta. Y bajo este interés creciente es donde pueden proliferar los bulos sobre sus propiedades y beneficios.

 

La problemática de separar lo falso de lo real

A los bulos tradicionales sobre alimentación, a los que se suman el uso de estrategias de marketing fraudulentas o poco éticas, se añade la brecha digital y la irrupción de la inteligencia artificial, que complican un problema cuya solución pasa por una legislación permanentemente actualizada, y vías confiables de información, formación y contraste para las personas consumidoras.

Así lo indicaba Cristina Giagnotti en una reciente entrevista para la MPAC, destacando que desde la asociación FUCI Aragón trabajan “para que los consumidores sepan identificar mensajes engañosos”. También el secretario de UNAE Palencia, César de los Bueis, ha subrayado la mayor dificultad que tienen los colectivos más vulnerables y especiales para resolver sus dudas sobre consumo, como son las personas con discapacidad, tercera edad y colectivos inmigrantes, en un contexto cada vez más creciente de ruido informativo y digital.

En palabras de Juan Moreno, miembro de la MPAC, “afortunadamente, como venimos constatando, para combatir los bulos en el sector de la alimentación y el gran consumo se están implementando en los últimos tiempos diversas estrategias que pasan en primer lugar por la educación, promoviendo la formación de las personas consumidoras para que puedan discernir entre información veraz y falsa, lo que debe hacerse articulando campañas de sensibilización, así como desarrollando programas de alfabetización mediática. Porque creemos que en una sociedad democrática, formada e informada, la lucha contra los bulos y la desinformación en el sector de la alimentación, requiere compromisos y una auténtica combinación de esfuerzos por parte de los consumidores, de las autoridades competentes y de las empresas para mantener una información siempre veraz y confiable».